Leyenda del día de muertos

Leyenda del día de muertos

El día de los muertos es una de las costumbre más originales y peculiares en todo el mundo. La tradición es así:

Cuando alguien muere va al inframundo, también conocido como Mictlán. Ahí dependiedo del tipo de muerte que haya tenido.

  • Sí su muerte estaba relacionada con el agua se iban a Tlaloacán o al paraíso de Tlaloc.
  • Sí había sido en combate entonces iban a Omeyocan, paraíso del sol, presidido por Huitzilopochtli.
  • Los niños fallecidos tenían un lugar especial llamdo Chichihuacuauhco.

Durante los ocho días siguientes al entierro de un adulto, se reza un rosario a las ocho de la noche cerca de la cruz de cal o ceniza. Después del rezo, la familia doliente ofrece café, atole y pan a los asistentes.

A los nueve días se “levanta la sombra”, o sea que, en medio de oraciones, se barre esta cruz con una escoba pequeña y se deposita en una caja que se lleva primero a la iglesia en donde se celebra una misa y posteriormente se le entierra en el panteón, debajo de la cruz que el día de muertos se coloca en la tumba.

El camino a Mictlán

El camino al Mictlán estaba lleno de dificultades  para el muerto: se encontraba con dos sierras que chocan, ocho páramos y ocho collados, un lugar de viento frío con navajas y una culebra que cuidaba el camino. Como puede verse, en la Candelaria sólo se ha conservado la creencia de la culebra que ataca a los difuntos.

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