La historia del Pípila

La llegada de Hidalgo a Guanajuato

Cuando los españoles descubrieron la conspiración, Hidalgo se dirigió a Guanajuato. Junto gente del pueblo, reclusos de la cárcel y personas que iba encontrando en su camino.

El objetivo de Hidalgo era tomar la alhóndiga de granaditas, la cual, el intendente Riaño defendía con soldados. Metió también los tesoros que estaban a su cuidado, aproximadamente 3 millones de pesos, barras de plata, dinero en efectivo y azogue para tratar la plata.

Fue un combate sangriento, no sólo había españoles dentro de la alhóndiga, también familias criollas acomodadas, que temían por sus bienes y sus vidas. Siempre la vida en Guanajuato había sido muy pacífica, por lo que no habían armas disponibles.

La entrada del Pípila a la Alhóndiga de Granaditas.

El español, Intendente Riaño: “Venga en mi auxilio porque no tengo para defenderme más que unas espadas que parecen de vidrio. Voy a resistir porque soy honrado”.

En la batalla había un barretero de Mellado que se echó a su espalda una loza de piedra y camino a rastras a la puerta de la alhóndiga, prendió fuego después de ponerle brea (similar al aceite).

En ese momento, todos los insurgentes se abalanzaron a la puerta, muchos antes de llegar empezaron a caer muertos, los demás pasaban arriba de ellos para mantener el patio central, la sangre corría calle abajo.

Por eso se dice que de no haber sido por el Pípila la suerte de la independencia habría cambiado, aquí la ciudad de Guanajuato se cubre de gloria por la histórica toma de la alhóndiga.

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